Deviant Login Shop  Join deviantART for FREE Take the Tour
×

:icondarkdirtyalfa: More from darkdirtyalfa


More from deviantART



Details

Submitted on
February 27, 2013
File Size
11.0 KB
Submitted with
Sta.sh
Link
Thumb

Stats

Views
114
Favourites
1 (who?)
Comments
0
×
De cómo un Géminis NO es igual a otro (aunque sean gemelos)

Al día siguiente, Kanon y Alfa salieron a entrenar. Kanon no la llevó al Coliseo, sino que fueron a un lugar apartado, en el cual Kanon y Saga solían entrenar cuando eran niños.
—¿Me vas a poner a demostrar? —Preguntó Alfa.
Kanon sonrió.
—No, ya los he observado. Sé que tu problema, como por mucho tiempo fue también el mío, es esquivar. Créeme, sé cómo se pone Saga con eso. Así que, mientras logras dominar la técnica de detener golpes, te voy a enseñar algo para que Saga te deje en paz un rato.
—Me agrada la idea.
—Bien. Esto es un punto medio entre detener y esquivar.
Y el Gemelo Menor se puso en posición de combate, pose que Alfa también adoptó.
—Bien, atácame en cámara lenta.
Alfa obedeció.
—Bien, lo que vas a hacer es esquivar el golpe y después, vas a usar el empuje que trae tu enemigo para neutralizarlo, así.
Y mientras hablaba, iba demostrando.
—Ahora, tú tienes buenos reflejos, así que esto te puede servir. Tienes que analizar muy bien a tu contendiente para poder esquivarlo y usar su fuerza para derribarlo. Ahora, lo mismo a velocidad real.
La chica asintió, dio un golpe, Kanon la sujetó y la chica terminó en el suelo. Se sentó donde había caído y sonrió.
—Buenísimo. ¿Lo mismo con patadas?
Kanon asintió. Todo el entrenamiento de ese día y de hecho, de toda la semana, se fue en que Alfa perfeccionara la técnica.
Saga no se enteró de lo que ellos hacían en los entrenamientos. Y la curiosidad lo estaba matando. Por obvias razones no le preguntó nada a Alfa. Kanon se negó a decir nada, y fue él quien acompañó a Alfa a ver al Patriarca para dar el reporte de los progresos de la chica. Shion tampoco comentó nada con Saga.
Durante el entrenamiento con Kanon pasaron muchas mañanas alejados del Coliseo. Al de Géminis tampoco le gustaba estar ahí, y no porque le molestara que lo miraran mientras estaba entrenando, si no porque no le hacía gracia que lo vieran de maestro. Además todos en el Santuario sabían de la pelea entre su hermano y su ahora alumna, y no tenía ganas de escuchar los comentarios. Ella era buena entendiendo los conceptos de la pelea, aunque llevarlos a la práctica le costaba algo más de trabajo. Luego de los entrenamientos físicos Kanon solía contarle historias de sus propios entrenamientos y de las peleas que había presenciado de los demás para la obtención de armaduras, aunque muy poco había dicho de la suya. Luego de eso se quedaban platicando largo rato, acostados bajo la sombra de algún árbol. Regresaban ya tarde a Géminis a comer y si el gemelo tenía rondas, Alfa lo acompañaba. Si no, la chica iba a reunirse con sus amigas.
La primera amistad que había hecho dentro del Santuario había sido con Alejandra, aprendiz de Virgo. Luego vino Vivien, aprendiz de Acuario, y ella fue quien le presentó a Dicro, la aprendiz de Cáncer y Lena, aprendiz de Piscis. Las chicas solían reunirse en el bosque que resguardaba el recinto de las Amazonas. Si bien eran amigas de algunas de ellas como Marin, casi nunca se las veía juntas. Las amazonas se sentían un tanto cohibidas en presencia de las aprendices de los Dorados. Esa tarde, como siempre, estaban sentadas a la sombra de un gran árbol, platicando.
—Lena, tengo una enorme duda y necesito que la aclares. —dijo Vivien con una sonrisa.
Todas voltearon a mirarla menos Lena, quien mantenía la vista pegada en el pasto a sus pies.
—Tú dirás.— Contestó la rubia en un murmullo.
—He notado que van varias noches que bajas de Piscis a un lugar desconocido, el cual, creo, es el templo de Escorpión.
Todas las miradas se clavaron ahora en Lena quien, a pesar de seguir con la mirada en el piso, tenía un bonito color rojo adornando sus mejillas.
—¿Yo? No, ¿cómo crees? Bajo nada más a caminar y tomar algo de aire.
—¿Por qué no caminas por los jardines de Piscis?
—Err...
—Lena...
—Sí, ya, okay, lo admito, he estado viendo a Milo.
—¡Ah! Picarona, ¿por qué no nos habías contado?
—No quería divulgarlo a los cuatro vientos. No quiero meter en problemas a Milo.
—¿Hay algún problema con que Lena se vea con Milo en un plan de "más que amigos"?—Preguntó Alfa.
—No en realidad. —Contestó Dicro.— No hay una regla que lo prohíba. Si bien no está del todo bien visto, es más el "escándalo" cuando el Dorado en cuestión es el maestro.
—¿Como Masky?— Preguntó de nuevo Alfa con una sonrisa.
Los colores abandonaron el rostro de Dicro mientras el resto de las chicas sonreían.
—Eso es diferente. Él no es del todo mi maestro, nada más me ayuda a perfeccionar técnicas. El problema del Santuario es que no es distinto a cualquier otro lugar de trabajo: siempre se crean chismes y rumores. Si bien es cierto que algunos sí son bien fundados. De todos modos, nosotros fuimos a solicitar el permiso y la bendición de Atenea y Shion cuando decidimos formalizar nuestra relación.
—¿Les pusieron trabas?— Preguntó Vivien.
—Pues no en realidad. Nos dieron su bendición y hablaron un rato con nosotros, pero nada malo. A mí me dio la impresión de que la señorita Atenea estaba complacida.
—¿Entonces cuándo formalizas con Milo, Lenis?— Preguntó Alejandra. —Debo decir que me sorprende por todo lo que se dice del Escorpión.
—Lo que tenemos Milo y yo no se puede considerar todavía algo formal. —Contestó la rubia con una mirada un tanto melancólica, pero al mismo tiempo una sonrisa tenue iluminaba sus labios.
—¿No mas es sexo casual? —Preguntó Vivien con una enorme, y repito: ENORME, sonrisa.
—¡Vivien! —Protestó Lena.
—¿Qué? Conociendo a Milo no creo que no más se reúnan a platicar de sus vidas. —Se defendió la otra rubia.
—¡Sí platicamos! Y vamos a cenar y reímos y... y... y...
—¿Nos acostamos? —Preguntó Alejandra como que no queriendo la cosa.
—¡Sí! —Contestó Lena sin pensar.
Todas estallaron en carcajadas.
—¡Ya lo admitió! —Gritaron a coro entre risas.
Lena las miraba boquiabierta mientras intentaba en vano decir algo en su defensa. Cabe mencionar que no pudo hacerlo, así que se resignó a esperar que las carcajadas se apagasen.
—Muy bien Lena, ya era hora de que eso pasara. Con los ojitos de borrego que le pones cada vez que está frente a ti, me extraña que no haya pasado antes. —Dijo Dicro.
—Ay ya cállense que ustedes también tienen cola que les pisen. —Protestó Lena en un intento de hacerse la ofendida pero fallando por completo.
—Yo no. —Dijo Alfa.
Todas voltearon a verla con una ceja enarcada.
—¿Tu no? ¿Quieres decir que tu y Saga... no?— Preguntó Lena.
—No.
—¿De veras no?— preguntó Dicro.
—No, en serio no. ¿Qué? No me digan que hay rumores de nosotros.
Las chicas asintieron con la cabeza. Serias como estatuas.
—Aaay... ¿Por qué no me sorprende? Pero no. Les juro que no. El mayor contacto físico que tenemos se da en los entrenamientos. Eso es todo. No hay nada de nada.
—Pero no me puedes decir que no le traes ganas. —Dijo Vivien.
—¡Claro que le traigo ganas! Por Zeus, tendría que estar ciega para no traerle ganas, pero no ha pasado nada.
—¿Por qué? —Preguntó Alejandra.
—Por el momento porque estamos peleados y no quiero saber nada de él. Antes porque apenas lo conocía y antes porque no nos dirigíamos más de media palabra.

Saga y Alfa no se dirigieron la palabra en toda la semana. De hecho, si podían evitar el mirarse, lo hacían. Fue una semana muy tensa para ambos.
A la mañana siguiente tendrían que retomar la rutina. Alfa se encontraba sentada en la sala del templo con un libro entre las manos. Eran las siete de la noche. Kanon estaba en algún lugar del Santuario. Saga salió de su habitación en donde se había encerrado por las pasadas horas. Fue a la cocina por un café y de reojo vio a la chica. Alfa no levantó la mirada de su libro, aún cuando sí notó la presencia del Santo. Exhaló un suspiro y cambió de página. Saga se quedó un buen rato en la cocina, para cuando salió, la chica había arrumbado el libro en el piso y miraba al techo.
—¿Qué lees? —Preguntó con una ceja enarcada.
—Shelling y Eschenmayer.
—Ah, filosofía alemana.
—Y bien opuestos. Y la verdad no estoy de acuerdo con ninguno de los dos. Y ya me aburrieron.
—Tienes que leerlos con un poco de humor, porque si no se hacen muy pesados. Además, hablan mucho de religión, y asumo que eso no es lo tuyo.
—Ni de lejos. ¿Qué hiciste en esta semana?
—Me quité un dolor de cabeza. —Contestó con una media sonrisa.
Alfa rodó los ojos y le sonrió también.
—Me imagino. Sí, la verdad sí soy un gran dolor de cabeza. Y estaba de malas.
—Ni lo digas. Tampoco debí gritarte, tienes razón, no tengo derecho. Lo siento.
—Yo también. Perdón.
Se hizo un silencio. Al fin Saga fue a sentarse en el sillón junto a la chica y tomó el libro. —Entonces dime, ¿por qué motivos tienes ganas de asesinar tanto a Shelling como a Eschenmayer?
Alfa sonrió y comenzó a hablar.
De nuevo, es una escena que publiqué en Demios hace un año porque... why not? Y hasta ahora acá. I know. Someday I'll writte more on this one, I guess.

Continuación de todo mi debraye existencial que empezó con:

"Cooperacha Zodiacal" [link]
"De cómo cambié de Maestro" [link]
"De cómo demostré mi status de novata"
"De cuando me sonreíste" [link]
"De tareas domésticas" [link]
"De entrenamientos y heridas" [link]
"De Correr bajo la Lluvia" [link]
"Sobre un Géminis VS una Tauro" [link]
"De Cuando me contaste tu historia por primera vez" [link] y
"Breakout" [link]
No comments have been added yet.

Add a Comment: